Apaguemos la luz, entonces

Despojados de todo lo que tenemos, estamos sueltos – libres, dirás – No, libres no, sueltos. Desatados, sin piolines, sin el peso que nos mantiene en tierra y evita que flotemos sin destino a contraviento – como las hojas en otoño – Exacto, como hojas secas desprendidas del árbol estable que las sostenía conectadas al suelo, a la tierraSigue leyendo “Apaguemos la luz, entonces”

Pararse en la esquina a mirar

Ella quiere. Él no. O quizás sea al revés. Él quiere, pero ella no lo sabe porque él no se lo dice. Debería imaginarlo. Las señales están a la vista. Todo es tan brillante. Sin embargo, un silencio los envuelve privándolos de casi todo el oxígeno. No se mueven. No respiran. Tampoco se tocan. LosSigue leyendo “Pararse en la esquina a mirar”