El camino de regreso a la humanidad.

-Es el instinto animal. El olor a sangre enloquece a las hienas. Olfatean el miedo, la debilidad, pero también el peligro. Aunque a veces atacan por deporte. El fin del mundo es un poco eso, un todos contra todos, cíclico y envolvente. -No estamos hablando de hienas Marcos, son personas. Gente que ha llegado aSigue leyendo “El camino de regreso a la humanidad.”

A rastras la taza y su cuerpo.

“Muy temprano, de madrugada, incluso antes que el sol, Pedro enciende la primera luz. A su derecha, en la mesita de noche, el velador relampaguea hasta acomodarse al voltaje y brillar apenas sobre la cabecera de la cama. Las pantuflas le quedan grandes. Camina arrastrando los pies para no perderlas. Observa un momento su propioSigue leyendo “A rastras la taza y su cuerpo.”

Ese gesto lo cambió todo entre nosotras para siempre…

“No siento nostalgia de nuestra niñez, está llena de violencia. Nos pasaba de todo, en casa y fuera, a diario, pero no recuerdo haber pensado nunca que la vida que nos había tocado en suerte fuese especialmente fea. La vida era así y punto; crecíamos con la obligación de complicársela a los demás antes deSigue leyendo “Ese gesto lo cambió todo entre nosotras para siempre…”

¿Por qué jugábamos a la casita?

Creo que la primera vez que mentí debía tener 4 o 5 años. En el preescolar jugábamos a la casita, supongo que a modo de curso introductorio sobre lo que se esperaban que fuese el resto de nuestras vidas. Yo era siempre la mamá, me ponía en plan sargento detrás del modelito de cocina deSigue leyendo “¿Por qué jugábamos a la casita?”