Y luego, el salto.

Y sobre todo, lo que nos hacía falta, como conjunto, era el abrazo. Por lo demás, lo teníamos todo. Aunque no tuviéramos nada en realidad. Todo lo que necesitábamos no estaba comprendido dentro de las muchas cosas que teníamos. Uno puede acumular toneladas de lo más inverosímil sin llegar nunca a sentirse poseedor, dueño deSigue leyendo “Y luego, el salto.”

Para Zelda

“Se cuanto diste. Se cuanto esperaste. Se lo que teníamos y también imaginé, entre penumbras, lo que pudimos haber tenido. Se que fue un comienzo atropellado. Demasiadas coincidencias hacen que los pares choquen. Tu genio, tu éxito, lo sabes, me asustaban. Nunca quise ser tu reflejo en un espejo que me omitía. Mucho menos tuSigue leyendo “Para Zelda”

Jorge Asís y un chicle celeste

Los anteojos me pesan a ésta hora del día pero sin ellos la vista se nubla, los ojos se sienten tirantes, las luces y las lineas de texto se alargan como sombras de luna llena en una noche de claridad espantosa. Un libro de Jorge Asís y un Bobaloo celeste flotan a mi derecha. NoSigue leyendo “Jorge Asís y un chicle celeste”

Necesitamos que sea.

  Necesitamos que surja de la nada la templanza requerida. Que emerja del profundo Mar Argentino quien pueda poner fin a la desidia. Que no de nausea ajena y que se sepa manejar en la miseria. Que se crea un insurgente, que no tiemble ante la gente. Que se pare firme y valiente.  Que tarareeSigue leyendo “Necesitamos que sea.”