El sol se suicidó

  El disco sale girando y  me empiezo a relajar. Suelto los brazos. Dejo de sostener los hombros. Doy algunos pasos al costado, de un lado al otro, balanceándome el peso entre mis pies descalzos. Dejo caer también la cabeza. No miro al suelo, pues cierro los ojos y la voz que escupen los parlantes,Sigue leyendo “El sol se suicidó”

Llegar a acurrucarse

Una melodía de campanitas navideñas sonó a lo lejos, en la espesura de la noche filtrándose por entre las tablitas de la persiana, atravesando las cortinas de voile, inundando de pronto la oscuridad. Sofia dormía, o levitaba, en ese sueño denso y constante de los eternos, de los seres en quienes la vida no haceSigue leyendo “Llegar a acurrucarse”

Vine volando

Vine porque  me dijiste que viniera. Vine pensando que querías verme, que por eso me habías mandado llamar. Vine sin pensarlo, casi descalza, casi desnuda. Helada. Arrastre por el camino la bolsa delicada que significaron mis agallas. Le baje el volumen a mis pensamientos. Vine en ascuas. Desarmada. O rearmada, como rompecabezas al que leSigue leyendo “Vine volando”

El tiempo incomprendido

Verónica despertó esa mañana cubierta entera en sudor. Creía haber tenido una pesadilla, pero no estaba segura. Aún así, se sentía perturbada, un mal presentimiento la envolvía. Se levanto, se cubrió la desnudes con una leve manta de hilo blanco y recorrió la casa a paso lento, tembloroso. Parecía un fantasma. Helada. Tan pálida. DejoSigue leyendo “El tiempo incomprendido”