Y luego, el salto.

Y sobre todo, lo que nos hacía falta, como conjunto, era el abrazo. Por lo demás, lo teníamos todo. Aunque no tuviéramos nada en realidad. Todo lo que necesitábamos no estaba comprendido dentro de las muchas cosas que teníamos. Uno puede acumular toneladas de lo más inverosímil sin llegar nunca a sentirse poseedor, dueño deSigue leyendo “Y luego, el salto.”

En el tren

-Delicada como papel de arroz- pensó Pablo cuando al fin levantó a Clementina del suelo polvoriento y frío, y salieron de ahí. Helada como estaba, conservaba una sombra de rubor en las mejillas. Le sonreía, observándolo sin pestañear mientras él la guiaba fuera del edificio. Aún era de día. El sol calentaba el asfalto ySigue leyendo “En el tren”

Tocar el fuego sin quemarse

Sabia que debía moverse pero no lo intentó. Aún cuando sentía las extremidades ya dormidas, heladas, con esa sensación de extrañeza, de otredad. Tampoco él quería moverse. La noche era ya un dejo de color naranja furioso en el horizonte y el rocío había humedecido sus caras y sus ropas. Olían a charla eterna, aSigue leyendo “Tocar el fuego sin quemarse”

Con toda intención

La luz amarillenta y opaca de los faroles apenas iluminaba la noche. Verónica deambulaba sola como siempre había estado, como le era habitual. Intercalaba pasos en linea recta sobre la gravilla anaranjada del camino que serpenteaba entre los arbustos. Estiraba la mano y rozaba las hojas a su paso, acariciándolas con ternura, inhalando bocanadas deSigue leyendo “Con toda intención”

Como cenizas que nos rodean

Un café y un beso largo. Una canción de despedida. Silbarle bajito al viento y pedirle explicaciones a la vida. Exigir hechizos benévolos que borren lágrimas perdidas. Robarle minutos al amanecer. Inventar juntos superhéroes y superheroínas. Creer que el amor comienza en el último escalón de tu escalera. En la última mueca de tu sonrisa.Sigue leyendo “Como cenizas que nos rodean”