Algunas apreciaciones sobre “La mujer en la ventana”

La doctora Ana Fox amanece confundida. Tiene los ojos hinchados, la piel grisácea y el pelo seco. Una camisa enorme la cubre, probablemente la que fuera de su marido, de quien dice estar separada. Se levanta, se cubre con una bata larga y empieza a deambular por las ventanas.

Según la Mayo Clinic: “La agorafobia es un tipo de trastorno de ansiedad en el que tienes miedo a los lugares o las situaciones que podrían causarte pánico y hacerte sentir atrapado, indefenso o avergonzado, por lo que evitas este tipo de lugares o situaciones. Le temes a una situación real o anticipada, como usar el transporte público, estar en espacios abiertos o cerrados, hacer una fila o estar en una multitud”. Ana es una psicóloga infantil agorafóbica cuya casa está preparada para protegerla del mundo exterior.

Por recomendación de su psiquiatra, empieza a prestar atención a lo que sucede en las casas vecinas. La curiosidad, aparentemente, es buena para combatir la depresión y el estrés post traumático que detonaron los ataques de pánico. Hablan a diario: ella narra lo que cree ver y él hace ajustes en su medicación.

“Los betabloqueantes funcionan como bloqueadores de los efectos de la hormona epinefrina, también conocida como adrenalina”, explica la Mayo Clinic en su portal escrito para el común de los ciudadanos. Ana toma betabloquantes, o al menos debería, pero los cambia por alcohol y entonces su manía y su ansiedad se desatan libres por la trama.

Tomo estos términos porque están enfatizados en la película, que no busca retratar aisladamente una trama policial sobre un psicópata y una mujer que observa todo desde enfrente. Hay un poderoso relato que subyace a lo obvio: una profesional de la salud mental que lucha contra su propia enfermedad, con su pasado y su presente, con los sueños que acechan.

Hay un lugar común esperable en todo esto: es difícil que una persona con desequilibrio mental y emocional pueda sonar creíble narrando un episodio increíble ante la policia. Más aún cuando el hilo de los hechos y su lugar en todo ello es poco claro. Sin embargo, lo que agobia no es eso, sino saber que ella tiene razón.

Como espectadores nos volvemos parte del miedo irracional de Ana al exterior. Algo del suspenso como lo entendia Hitchcock sobrevive en esta ansiedad que nos da saber que hay un peligro, que ella conoce a medias, que necesita salir, que no puede hacerlo, que lo intenta y lucha.

Con actuaciones brillantes por parte de Amy Adams, Julianne Moore y Gary Oldman, esta película se basa en la novela homonima de A. J. Finn, editada por Grijalbo en 2018. Daniel Mallory (el verdadero nombre del autor) tiene su propia historia particular, enredada en una maraña de mentiras e historias que fue contando a la prensa desde la salida de este libro.

En el perfil que hace la revista Gatopardo puede uno hacerse una imagen más o menos acabada de su personalidad, muy cercada a la de Ana Fox, o a la de muchos otros autores norteamericanos, acorralados por el éxito de su ópera prima.

La mujer en la ventana: Thriller psicológico /Dirigida por Joe Wright / Guión de Tracy Letts / Producida por 20th Century Studios / Distribida por Netflix / Basada en la noveda de A. J. Finn.

Publicado por Natalia Amendolaro

Buenos Aires, Argentina. 1990 Lectora voraz. Escritora de servilletas. Periodista cultural. Autora del blog Escriarte y del libro "Resultó que éramos libres" Colabora en la revista Liberoamerica, Sonámbula y el portal de noticias Realidad Sanmartinense. En la búsqueda permanente de nuevas formas de unir arte con palabras.

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